Ghosteé a todas mis amigas (y vos deberías hacer lo mismo)
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Suena horrible, inmaduro o a que el problema soy yo. Pero la verdad es que no fue de golpe. Fue un proceso silencioso, poquito a poco, hasta que un día me encontré sola.
Para los de afuera, solo soy una mala amiga que desapareció. Para mí, fue madurar.
Cuando sos chica creés que las amistades son para siempre, que el amor dura eternamente y que el mundo es color de rosa. Cuando sos adulta te das cuenta de que hacer una limpieza en tu círculo social es sanador.
Hay mil razones para que una amistad se termine. Mi grupo estaba conformado por cuatro chicas además de mí. Para contarte lo que pasó, qué aprendí y cómo salí de esa, les voy a cambiar el nombre.
1. La traicionera (Antonella)
Era de mis amigas más cercanas. En plena adolescencia parece que no sabía controlar sus hormonas y se metió con un chico con el que yo había salido. Obvio, me lo ocultó y me enteré por alguien más del grupo. (Y mientras escribo esto, me pregunto: ¿por qué las otras sabían y yo no?).
Como sea, rompió un código basiquísimo. La lealtad no se negocia. Chau.
2. La lejana (Florencia)
Nos alejamos de manera natural después de terminar el liceo. Sin peleas ni dramas. Simplemente dejamos de vernos a diario en las clases y los recreos, que eran, sin saberlo, lo único que sostenía nuestro vínculo.
Cuando cada una tomó un rumbo distinto, la inercia hizo lo suyo y no nos volvimos a ver ni a escribir.
3. La de los malos valores (Thalía)
No se llama Thalía, pero tiene nombre de cantante.
Ella era mi mejor amiga, mi persona. Sentía con certeza que sería una amistad eterna, casi nos hicimos un tatuaje juntas. Por eso mismo, fue el proceso más difícil, la ruptura más larga y dolorosa. Hasta el día de hoy pienso en ella y en si debería hablarle, pero nunca lo hago.
Quizás la inmadurez la llevó por malos caminos, a compartir con personas con las que yo no me sentía cómoda y a meterse en ambientes que no eran para mí. Nuestros valores cambiaron, la amistad se volvió incómoda, los problemas eran frecuentes; fue como un divorcio largo con el duelo hecho durante la relación.
La busqué un tiempo, pero finalmente me rendí.
4. La que se fue (Melina)
Se mudó a otra ciudad por cuestiones familiares. Al principio te prometés mantener el contacto, pero la realidad te pasa por arriba. Cada una con sus vidas y dramas, ella adaptándose a una nueva rutina…
Parece que los mensajes de WhatsApp tardaran siglos en enviarse cuando estás en departamentos diferentes, aunque sean instantáneos. Nos vimos una vez cuando me pudo visitar y luego… todo se esfumó.
Ninguna puso demasiado de su parte.
Por qué creé este club
De golpe me encuentro en el sillón escribiendo esto. Tengo una amiga de la infancia con la que hablo cada tantos meses. Vivo con mi novio en una ciudad nueva en la que no tengo amigas, no hablo con los vecinos, soy tímida (lo que no ayuda nada) y mis compañeras de clase tienen una mentalidad de 1800 con la que no conecto en absoluto.
Entonces entendí el aprendizaje más grande: quedarse sola no es un fracaso, es el espacio que necesitaba para crecer, madurar, entender qué necesito, qué cosas ya no voy a aceptar y, finalmente, empezar a construir un círculo de amigas que me represente.
Besties Club no nació solo porque se me ocurrió una idea una noche cualquiera. Nació de mi propia experiencia, nació porque sé que somos miles de mujeres uruguayas pasando por este mismo momento, sintiéndonos solas en la adultez pero sin ganas de conformarnos con vínculos falsos.
Si estás leyendo esto es porque vos tampoco querés caretear. Querés una amistad real, fuerte, con mujeres que valgan la pena.
Te invito a abrir un nuevo capítulo de tu vida con chicas que están en tu misma sintonía. Tu club te está esperando.
